El Código de la Educación de 1955 no fue una simple ley; fue la respuesta a décadas de lucha de los pueblos indígenas y sectores populares por ser escuchados. Gracias a este paso histórico, el sistema educativo dejó de dar la espalda a las poblaciones históricamente excluidas. Se abrieron las puertas de las escuelas en el campo y se impulsó una educación que miraba al futuro sin olvidar la riqueza de la diversidad de Bolivia. 
